martes, 11 de octubre de 2022

LA CABAÑA de Víctor Fernández García


𝕃𝕒 𝕔𝕒𝕓𝕒ñ𝕒.
𝔼𝕝 𝕠𝕤𝕔𝕦𝕣𝕠 𝕝𝕒𝕓𝕖𝕣𝕚𝕟𝕥𝕠 𝕕𝕖 𝕝𝕒 𝕡𝕤𝕚𝕔𝕠𝕤𝕚𝕤, de @victorfernandez1982 @sagaidentidad @vladstrange (ilustraciones).
Páginas 365
Autopublicación

Esta novela es la gran metáfora de un desequilibrio, por desgracia (o no), muy habitual en una sociedad tan castrante y cruel como la que vivimos.
El autor nos narra desde su interior lo que está padeciendo visto desde la inmersión de su bipolaridad.
Ni se esconde ni fantasea, nos abre su mente al 200% para que conozcamos los entresijos de esta enfermedad mental y lo que supone para él y su entorno vivir con ello.

No es una lectura fácil, nada fácil. Es compleja e, incluso, en un primer momento puede parecernos hasta caótica. Pero cuando terminas, te das cuenta que todo obedece a un orden, aunque sea el orden del caos.

Seguramente, para Víctor la escritura de este texto fue una liberación, para otros puede haber resultado una confesión, para mí ha sido todo un alarde de creatividad de una mente 2.0 (quien la haya leído sabrá que me refiero al prototipo humano evolucionado).

Y dentro de ese caos hay un elemento que une y da consistencia como el tejido conjuntivo de nuestro cuerpo: la cabaña, vista como ese espacio interno que todos llevamos dentro y a donde debemos acudir para auto examinarnos, es nuestra fuente interior de vida, nuestra esencia.

Allí se reúne el protagonista en todas sus fases vitales con Anciano, la persona que tras tantas vicisitudes (internamientos, terapias, medicaciones, alcohol, frustraciones...), llega a ser. Y ese protagonista múltiple es conducido por una niña que tiene detrás una preciosa simbología.

La obra ha venido a confirmar lo que siempre he creído: la mente es incontrolable.
Las enfermedades mentales ¿son realmente "taras" de nuestra especie o puntos de inflexión para hacernos evolucionar o sistemas de defensa ante un mundo imposible de asumir?

Y toda la trama se ve salpicada por relatos increíbles cuando entiendes el leitmotiv de la novela. Uno de mis favoritos sin duda ha sido Alas Negras.
El epílogo de la ilustradora plasma todo el sentimiento que queda tras su lectura...
"-¿A donde vamos?...
- ¡A vivir!
 Busca tu cabaña


 

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