martes, 28 de septiembre de 2021

PROYECTO MINATH de Laura Bewolf


🄿🅁🄾🅈🄴🄲🅈🄾 🄼🄸🄽🄰🅃🄷 de @laura_bewolf

Terminada la lectura me quedo con la sensación de haber leído algo agradable y simpático.
Una lectura fresca y ágil para un público lector juvenil y preadolescente, donde se teje una historia increíble que, si hubiera estado dirigida hacia un público adulto, hubiera dado muchísimo más de sí.

La historia está muy bien hilada, sin incoherencias, y el desarrollo me parece impecable.
Mucha acción con contratiempos que se resuelven un pelín "facilones", como por arte de magia. Pero realmente la vida a veces nos lleva a situaciones que nos parecen ir rodadas porque tienen que suceder: es nuestro destino.
Y eso es lo que ocurre a los tres protagonistas de la novela.
Personalmente, si yo la hubiera escrito, habría dificultado más la resolución, pero ya sabéis que yo soy muy retorcida. 

Los personajes me recuerdan mucho a tres prototipos de novela: la chica guapa y guay, el chico malote pero con corazón de oro, y la amiga incondicional.
Y a lo tonto, Lilly, Thomas y Gaia me han traído a la mente dos premisas importantes: que las apariencias engañan y el valor de la amistad sincera.
Los demás personajes han sido satélites de la trama alrededor de los principales.

Laura tiene una pluma muy agradable de leer, sencillez en el lenguaje, mesura en las descripciones de los lugares y ambientes, y utilización de bastante diálogo que imprime velocidad a la lectura.
Me ha faltado un poco de más drama, pero sabemos que en una lectura juvenil la violencia apenas existe como tampoco las escenas sexuales explícitas.

Y habiendo terminado la novela nos ha dejado con varias incógnitas que solo podremos desvelar leyendo el segundo volumen, Proyecto Ibur.
Deseando saber qué pasa con estos chiquillos embarcados por destino en una aventura tan crucial que jamás lo hubieran imaginado.
Y reconozco que es la primera vez que leo una novela de esta temática, una idea con la que actualmente muchos adultos se están "comiendo el coco".
Y es que las complicaciones hay que dejarlas para los adultos, a los chavales, como yo, nos gusta disfrutar de vez en cuando de la simplicidad de un texto bien escrito.
Nos vemos en Ibur.

 

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